Por Redacción
Ciudad de Mexico, 15 de marzo de 2026.- La Federación Internacional del Automóvil (FIA) y el promotor Liberty Media cancelaron los Grandes Premios de Fórmula 1 de Baréin y Arabia Saudita, programados para el 12 y 19 de abril, respectivamente, debido al conflicto bélico en Oriente Medio. La decisión, tomada por motivos de seguridad y estabilidad, reduce el calendario de la temporada 2026 de 24 a 22 carreras y afecta también las competencias de Fórmula 2, Fórmula 3 y F1 Academy que estaban agendadas para las mismas fechas.
El presidente y CEO de la Fórmula 1, Stefano Domenicali, calificó la medida como “difícil pero correcta” ante la situación actual en la región. “Si bien fue una decisión difícil, lamentablemente es la correcta en este momento, dada la situación actual en Oriente Medio”, señaló el directivo en un comunicado oficial.
Por su parte, Mohammed Bin Sulayem, presidente de la FIA, reconoció la importancia de ambos países para el ecosistema de la categoría. “Baréin y Arabia Saudita son increíblemente importantes para el ecosistema de nuestra temporada de carreras, y esperamos regresar a ambos países tan pronto como las circunstancias lo permitan”, afirmó.
El conflicto regional se intensificó tras la muerte del líder supremo iraní Ali Jamenei el 28 de febrero, lo que provocó contraofensivas iraníes contra objetivos estadounidenses en la zona. Esta inestabilidad generó preocupaciones logísticas y de seguridad para los equipos, pilotos y personal que debía trasladarse a los circuitos de Sakhir en Baréin y Yedda en Arabia Saudita.
A diferencia de la Fórmula 1, el campeonato de MotoGP trabaja en recolocar su Gran Premio de Qatar para finales de año, buscando una alternativa ante la misma situación geopolítica. La cancelación de estos dos eventos deja un vacío en el calendario inicial de la F1, aunque las autoridades no han confirmado si buscarán reemplazos o simplemente reducirán el número total de carreras.
La medida afecta económicamente a los organizadores locales y a la propia comercialización del deporte, aunque no se han revelado detalles específicos sobre las penalizaciones contractuales o el impacto financiero exacto de esta decisión. La F1 enfrenta así uno de sus mayores desafíos logísticos en años recientes, obligada a priorizar la seguridad sobre el espectáculo en una región que se había convertido en pilar fundamental del calendario moderno.