Por Redacción
Municipio De Los Reyes La Paz, Estado De México., 15 de marzo de 2026.- Dos ataques armados perpetrados en menos de 24 horas en Guanajuato y Estado de México dejaron un saldo de cinco personas muertas, entre ellas tres menores de edad, y una adolescente herida de gravedad. Los hechos, ocurridos en contextos aparentemente distintos pero con un denominador común de violencia extrema, mantienen en alerta a las comunidades y han movilizado a las fiscalías estatales correspondientes.
El primer episodio sucedió la noche del viernes 13 de marzo en el municipio de Los Reyes La Paz, Estado de México. Una mujer de 32 años y su hijo de 11 fueron asesinados, mientras que su hija de 15 años resultó gravemente herida, cuando sujetos armados los atacaron mientras caminaban por la calle, en un hecho que inicialmente se reportó como un intento de asalto.
Menos de un día después, la noche del sábado 14 de marzo, otro ataque se registró en la colonia Lázaro Cárdenas de Pénjamo, Guanajuato. Tres personas, dos adultos y un niño de aproximadamente 3 años, perdieron la vida al ser atacadas por un comando armado mientras se encontraban conviviendo afuera de una vivienda.
En ambos casos, los agresores, que no han sido identificados, huyeron del lugar sin que se reporten detenidos hasta el momento. Las escenas fueron acordonadas por elementos del Ejército, Policía Estatal y peritos de las fiscalías, quienes iniciaron las investigaciones correspondientes para esclarecer los móviles y dar con los responsables.
El gobierno municipal de Pénjamo emitió un comunicado condenando enérgicamente los hechos ocurridos en su territorio y expresando sus condolencias a los familiares de las víctimas. Hasta el momento, no se ha informado sobre el estado de salud de la adolescente herida en el Estado de México ni sobre posibles vínculos entre las víctimas y sus agresores.
Estos eventos consecutivos ocurren en dos entidades que han enfrentado retos significativos en materia de seguridad, poniendo nuevamente sobre la mesa la discusión sobre las estrategias para combatir la violencia y proteger a la población civil, en particular a los menores, quienes se ven cada vez más frecuentemente afectados por estos hechos de sangre.