marzo 18, 2026
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Por Redacción

Teherán, Irán, 17 de marzo de 2026.- El Ministerio de Defensa de Israel confirmó la eliminación del secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Ali Larijani, y del jefe de la fuerza paramilitar Basij, Gholamreza Soleimani, en un ataque de precisión ejecutado durante la noche en Teherán. El ataque se produce en un contexto de vacío de poder tras la reciente muerte del líder supremo, el ayatolá Ali Khamenei, y mientras el conflicto entre ambos países mantiene cerrado el estratégico estrecho de Ormuz.

Las fuerzas israelíes, mediante un comunicado oficial, asumieron la responsabilidad del ataque, describiéndolo como una operación de precisión contra figuras clave del aparato de seguridad iraní. El ministro de Defensa de Israel, Israel Katz, respaldó la acción, aunque el gobierno iraní ha guardado un silencio oficial sobre el estado de Larijani y no ha emitido un balance oficial de víctimas del bombardeo.

En medio de este silencio, la agencia oficialista iraní Tasnim publicó una nota manuscrita atribuida a Ali Larijani, fechada después de la muerte de Khamenei, lo que algunos analistas interpretan como un intento de las autoridades de Teherán de sembrar dudas sobre la efectividad del ataque israelí. Sin embargo, Israel mantiene su versión de que la operación fue exitosa.

El conflicto se ha extendido más allá de las fronteras terrestres. Desde el inicio de las hostilidades el 1 de marzo, al menos 16 barcos han sido atacados en el estrecho de Ormuz, una vía marítima crucial para el transporte global de petróleo. El ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, advirtió que su país continuará la guerra “tan lejos como sea necesario”, subrayando la escalada del enfrentamiento.

Desde Washington, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, defendió los ataques preventivos contra instalaciones nucleares iraníes que precedieron a este episodio, argumentando que tales acciones evitaron una Tercera Guerra Mundial nuclear. Trump afirmó haber hablado con un expresidente que apoyó sus decisiones, aunque asesores de expresidentes vivos han negado la existencia de dichas conversaciones.

La muerte de Ali Larijani, considerado una de las figuras más influyentes dentro del régimen iraní, agrava la crisis de liderazgo que atraviesa el país tras la desaparición de Khamenei. La falta de una confirmación oficial por parte de Irán sobre el destino de su secretario de Seguridad Nacional añade un velo de incertidumbre sobre la estabilidad interna y la posible respuesta de la República Islámica a este nuevo golpe.

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