MEX7323. CIUDAD JUÁREZ (MÉXICO), 17/03/2026.- Fotografía aérea que muestra este lunes la construcción de un muro fronterizo entre El Paso y Ciudad Juárez (México). La construcción del muro negro fronterizo entre Estados Unidos y México en la zona de Santa Teresa, frente a Ciudad Juárez, forma parte de un proyecto impulsado por el gobierno del presidente, Donald Trump que contempla una inversión aproximada de 4.500 millones de dólares para reforzar la seguridad en distintos puntos de la frontera. EFE/Luis Torres
Por Redacción
Ciudad de Mexico, 18 de marzo de 2026.- La administración del presidente Donald Trump intensificó su política migratoria con la construcción acelerada de un muro fronterizo en la zona de El Paso-Ciudad Juárez, mientras enfrenta crecientes críticas por la muerte de al menos tres personas bajo custodia de autoridades estadounidenses y el retiro del jefe de la Patrulla Fronteriza. Las medidas, que incluyen una inversión aproximada de 4,500 millones de dólares para reforzar 370 kilómetros de frontera, se implementan en medio de operativos internos controvertidos y tensiones políticas sobre el posible despliegue militar en procesos electorales.
Gregory M. Bovino, jefe de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos, fue retirado de su cargo esta semana sin que se explicaran oficialmente los motivos de su salida. El hecho ocurre tras reportarse la muerte de dos ciudadanos estadounidenses, Renée Nicole Good y Alex Jeffrey Pretti, durante operativos migratorios en Minneapolis, Minnesota, aunque las circunstancias exactas de estos fallecimientos no han sido aclaradas por las autoridades.
En un caso separado, Mohammad Nazeer Paktiawal, solicitante de asilo afgano, murió bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Texas después de presentar dificultades respiratorias durante su detención. El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) investiga el caso, pero no ha revelado la causa oficial de muerte.
La construcción del muro fronterizo, particularmente el segmento de 110 kilómetros entre El Paso y Ciudad Juárez, avanza con tecnología de vigilancia avanzada y participación del Comando Norte y Sur de EE.UU. El proyecto forma parte de una estrategia broader de seguridad que incluye operativos en ciudades estadounidenses con población migrante significativa, donde residen aproximadamente 38.8 millones de personas de origen mexicano.
En audiencias congresionales recientes, el secretario asistente Joseph M. Humire evitó comentar sobre posibles despliegues militares durante elecciones, mientras altos mandos castrenses aseguraron que no acatarían órdenes ilegales. Estas declaraciones reflejan las tensiones internas dentro del gobierno estadounidense respecto a las políticas migratorias y de seguridad.
Las críticas a la administración Trump continúan aumentando desde organizaciones de derechos humanos y legisladores demócratas, quienes exigen transparencia en las investigaciones de las muertes bajo custodia y cuestionan el costo humano de las medidas fronterizas. El impacto bilateral entre México y Estados Unidos se mantiene bajo observación, con especial atención a las comunidades transfronterizas afectadas por las nuevas construcciones.