Imagen de archivo. EFE/EPA/JIM LO SCALZO
Washington, 28 de marzo de 2026.- El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, planteó la posibilidad de un cambio político y económico en Cuba, señalando que existe una oportunidad para modificar el sistema de gobierno de la isla. Las declaraciones del funcionario, quien encabeza los contactos reconocidos entre Washington y La Habana, coinciden con análisis de expertos que sugieren que la prioridad estadounidense es la estabilidad regional, incluso si ello implica aceptar transiciones económicas sin un cambio inmediato en la cúpula del poder.
Rubio afirmó que la economía cubana necesita cambiar y que esto no puede ocurrir a menos que se transforme también su sistema de gobierno. Según el secretario, ambos aspectos deben ir de la mano para otorgar libertad política y económica a la población. El funcionario atribuyó los apagones y el desabastecimiento en la isla a infraestructuras de las décadas de 1950 y 1960 que no han recibido mantenimiento, descartando que la falta de suministro de petróleo se deba exclusivamente a las medidas recientes de la administración estadounidense.
Por su parte, Brian Winter, vicepresidente de política de Americas Society y del Council of the Americas, indicó que todo apunta a que Estados Unidos está dando prioridad a su estabilidad y seguridad nacional. Winter explicó que podría producirse algún tipo de transición en la política económica de Cuba sin que ello implique necesariamente un cambio en la cúpula del poder. Estas interpretaciones surgen en un contexto donde aproximadamente el 20% de la población cubana ha emigrado en los últimos años.
Las conversaciones entre ambas naciones se desarrollan con Raúl Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro, como interlocutor. Mientras desde el gobierno cubano figuras como el cantautor Silvio Rodríguez defienden la revolución y critican al gobierno estadounidense calificándolo de autoritario, historiadores como Alejandro de la Fuente sostienen que los problemas de la isla responden a una incompetencia imperdonable más que a cuestiones ideológicas.
La divergencia entre la visión de un cambio de sistema promovida por Rubio y la postura de expertos que ven viable una evolución económica bajo el liderazgo actual refleja la complejidad de la relación bilateral. Aunque se han reconocido negociaciones en curso, no existen documentos oficiales que detallen los alcances específicos de estos diálogos o confirmen acuerdos concretos sobre el futuro político de la nación caribeña.