Beirut, 09 de abril de 2026.- El pasado miércoles, Israel lanzó su ofensiva más virulenta contra el Líbano hasta la fecha, una acción que el Ejército israelí describió como su “mayor ataque” contra supuestos objetivos de Hezbolá desde el inicio de la ofensiva. La gobernación de Nabatiyé, en el sur del país, registró gran parte de las víctimas con al menos 19 muertos y 71 heridos, mientras que en Baalbek, al este, hubo 20 fallecidos y 36 heridos. El Ministerio de Sanidad libanés confirmó un balance preliminar de 112 víctimas mortales y 837 heridos por estos ataques.
Entre los fallecidos se incluyen 12 profesionales sanitarios y el jeque Sadeq Nabulsi, profesor de Ciencias Políticas y figura cercana a Hezbolá. Asimismo, la emisora Saut al Fará denunció la muerte de su periodista Ghada Daij, de 37 años, a causa de un ataque en la localidad de Tiro. Desde octubre de 2023, más de diez periodistas y profesionales de los medios han muerto en Líbano a manos del Ejército israelí. Rakan Nasereldín, titular de la cartera de Sanidad, advirtió que el sistema de salud del país se enfrenta a “un grave desbordamiento”, aunque señaló que “nuestros hospitales han respondido en gran medida a pesar de la dificultad de la situación, sin problemas significativos”.
El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, alabó las acciones del Ejército y afirmó que “seguirá atacando a Hezbolá con fuerza y precisión”. Netanyahu destacó la eliminación de Alí Yusef Jarshi, identificado como el secretario personal del líder de Hezbolá, Naim Qasem. Según el mandatario israelí, las zonas afectadas se “utilizaron para transferir miles de armas, proyectiles y sistemas de lanzamiento de cohetes, así como para albergar almacenes de municiones y cuarteles de Hezbolá”. El Ejército de Israel anunció previamente “un ataque amplio contra sedes militares e infraestructura de Hezbolá en Beirut, el valle de la Becá y el sur de Líbano”.
En respuesta, Hezbolá anunció haber lanzado nuevos ataques contra Israel durante la noche del miércoles, dirigiendo sus acciones contra la localidad israelí de Al-Manar. La agrupación acusó a Israel de haber violado el acuerdo de alto el fuego alcanzado entre Irán y Estados Unidos, asegurando que sus ataques continuarán hasta que termine la “agresión estadounidense-israelí”. Hezbolá manifestó que se había “comprometido” con el cese de las hostilidades, mientras que consideró que “el enemigo” no lo hizo, actuando en “defensa del Líbano y su gente y en respuesta a la violación del enemigo del acuerdo de alto el fuego”.
Existe una contradicción fundamental sobre el alcance del alto el fuego. El primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, mediador del acuerdo, afirmó el miércoles que “Irán y Estados Unidos, junto a sus aliados, acordaron un alto al fuego inmediato en todas partes, incluido Líbano y el resto de lugares”. Irán recordó este mensaje resaltando que Líbano aparece mencionado específicamente. Sin embargo, el Gobierno de Israel y la Casa Blanca secundaron la posición de que el Líbano no estaba incluido en el acuerdo, al considerarlo un conflicto únicamente bilateral. La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Levitt, sostuvo que Líbano no era parte del pacto.
El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, condenó “inequívocamente” la oleada de ataques ejecutada por Israel contra Líbano este miércoles. A través de su portavoz Stéphane Dujarric, Guterres llamó al cese “inmediato” de la violencia, señalando que los ataques causaron la muerte y heridas a cientos de civiles, incluidos niños, así como daños a la infraestructura civil. Las autoridades libanesas habían elevado anteriormente a más de 1,500 los muertos y 4,600 los heridos por los ataques de Israel en balances previos, dejando más de un millón de desplazados.