Bergara, 13 de abril de 2026.- El ciclista francés Paul Seixas se coronó campeón de la 65 edición de la Itzulia-Vuelta al País Vasco, mientras que Wout van Aert ganó la París-Roubaix tras derrotar en el sprint a Tadej Pogacar.
Seixas, de 19 años y del equipo Decathlon, se puso la ‘txapela’ de campeón en todas las clasificaciones de la Vuelta al País Vasco, aunque no sumó su cuarta victoria de etapa en la última jornada. El corredor, que tiene ascendencia portuguesa, ganó el año pasado el Tour del Porvenir y la medalla de bronce en el campeonato de Europa en ruta.
En la prueba española, el estadounidense Andrew August, del equipo Ineos, se impuso en la sexta y última etapa, celebrada entre Goizper-Antzuola y Bergara (Gipuzkoa), con un recorrido de 135,2 kilómetros y un trazado de casi 3.000 metros de desnivel.
El podio de la Vuelta al País Vasco lo completaron el alemán Florian Lipowitz, de Red Bull, con tres segundos por delante del noruego Tobias Johannessen, de Uno-X Mobility. El español Ion Izagirre, del Cofidis, quedó cuarto en la clasificación final, mientras que el esloveno Primoz Roglic se hundió en la general.
Durante la última etapa hubo un grupo de cinco fugados: los españoles Mar Soler (UAE) y Juan Pedro López (Movistar), los daneses Mattias Skjelmose (Lidl Trek) y Peter Oxenberg (Ineos) y el irlandés Ben Healy (EF Education). A 60 kilómetros, Javier Romo movió ficha e insufló nervio al ritmo, pero Seixas atacó a sus perseguidores a falta de 56 kilómetros en una de las seis ascensiones.
Por otro lado, la París-Roubaix se corrió a una media de 48,910 kilómetros por hora. Wout van Aert derrotó a Tadej Pogacar en un sprint mano a mano en el velódromo para llevarse la victoria.
La carrera estuvo marcada por incidentes mecánicos; Pogacar pinchó tres veces, incluyendo sus ruedas a 25 kilómetros del bosque de Arenberg, y debió montar en una Canondale azul del coche neutro. Mathieu van der Poel cambió dos veces de bicicleta y Mads Pedersen se rindió a 53 kilómetros de Roubaix.
Respecto a su victoria, Van Aert declaró: “En mis sueños y en mi preparación ya había hecho el sprint tantas veces que sabía exactamente qué hacer al llegar al velódromo”. El corredor añadió que “no hay nada más bonito que llegar a la meta con el campeón del mundo” y que enfrentarse a Pogacar en un sprint mano a mano “ha sido algo realmente especial para mí”.