junio 13, 2026
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Ciudad De México, 02 de junio de 2026.- El Mundial de 1986 se jugó con heridas abiertas para los mexicanos debido al brutal terremoto ocurrido un año antes en el centro del país, evento que provocó la muerte de miles de personas y del cual el Gobierno nunca pudo dar una cifra exacta de víctimas. Fernando Quirarte, quien hoy tiene 69 años y es originario de Guadalajara, recuerda que la gente estaba muy dolida y castigada por el sismo, pero acogió el certamen con alegría buscando un desahogo.

Para Quirarte, el torneo estuvo marcado por pérdidas personales profundas. Una de las víctimas del terremoto fue su primo, un médico de 28 años del Hospital General. Además, a cuatro meses del debut de México en el Mundial, falleció su padre. El futbolista tuvo que dejar el campamento de la selección en Tlaxcala para viajar al funeral en Jalisco, aunque aseguró que manejó la situación por el lado positivo.

“Creo que eso lo encaminé y manejé por el lado positivo. Lo agarré como una motivación extra porque mi padre tenía ganas de verme en ese Mundial”, declaró Quirarte. Explicó que si ya estaba motivado por jugar un Mundial, la memoria de su padre lo fortaleció más para estar al 100% en sus cinco sentidos: “Fue un dolor y una pena, lo usé de motivación para trabajar con más deseos”.

Sobre su conexión espiritual durante los partidos, el excentral señaló: “Cuando yo jugaba tenía una fotografía de mis padres en mi mochila siempre. Antes de ir a jugar, independientemente del Mundial, iba con ellos y les pedía su bendición. En la Copa del Mundo no estaban, veía un libro con su foto y con eso me bastaba para tener una bendición”. Quirarte fue titular en casa y marcó dos goles en el torneo pese a ser un férreo central.

Al recordar uno de esos tantos, describió una fotografía icónica que utilizó para su libro titulado ‘¡Bendito fútbol!’, donde sale corriendo echando las manos al cielo como agradecimiento a su padre. “Fue un momento muy emotivo con un éxtasis tremendo. Corrí como loco al escuchar el grito de gol”, relató, añadiendo que “anotar un gol en un Mundial, en el Azteca, es como cuando nace tu primer hijo”.

Después del Mundial, Quirarte se quedó con su equipo, Chivas, aunque estuvo a punto de salir. El jugador rememoró que posteriormente jugaron una final contra el Cruz Azul donde logró un gol al inicio del partido similar al del Mundial. “Logro otro gol al inicio del partido similar, un 99,99% muy similar, al del Mundial. Muy poca gente lo recuerda, pero se los recuerdo cada vez que puedo”, concluyó.

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