cuatro taxistas resultaron lesionados tras un ataque armado registrado la tarde de este miércoles en el estacionamiento del Calimax de Villa del Campo, Tijuana. El hecho ocurrió alrededor de las 19:15 horas, luego de que se reportara al número de emergencias un ataque armado en la zona. En atención al reporte, elementos de la Policía Municipal acudieron al estacionamiento señalado, donde localizaron a cuatro hombres con heridas de bala, dos de ellos tendidos en el suelo. Las víctimas fueron identificadas como Juan Carlos García, de 43 años; Laureano Xocoyote, de 54; Pedro Alberto Jaramillo, de 42; y Cristian Rafael Pelcastre, de 29 años, quienes se desempeñan como taxistas. De acuerdo con la información preliminar, tres de los lesionados fueron trasladados en estado crítico, mientras que uno más fue reportado en estado grave. Al sitio también arribaron agentes de la Agencia Estatal de Investigación (AEI), quienes localizaron casquillos percutidos y realizaron las diligencias correspondientes.
Tijuana, 09 de julio de 2026.- En lo que va de 2026, seis conductores de transporte por aplicación han sido asesinados en Tijuana, según datos del Semanario ZETA. Entre las víctimas se encuentra Luis Eduardo Camacho Salazar, de 27 años, quien trabajaba para Uber, DiDi e InDrive y fue asesinado el 16 de junio. Su cuerpo fue localizado ese mismo día a las 16:15 horas en la calle Río Éufrates, colonia Camino Verde, Delegación Sánchez Taboada.
La violencia también incluye privaciones de la libertad. Erick, un chofer de Uber de 21 años, fue secuestrado el 20 de mayo de 2026 tras recoger a un cliente en la Plaza Península en Chapultepec Alamar. Aunque la Fiscalía General del Estado (FGE) afirmó que Erick estuvo secuestrado dos días, los choferes refutaron esta versión, indicando que permaneció desaparecido un mes. Finalmente, fue encontrado en junio abandonado en un punto del bulevar 2000; la FGE reportó que presentaba “golpes en brazos y piernas”, mientras que los conductores señalaron que tenía las cuatro extremidades quebradas.
Los propios conductores de transporte por aplicación y taxi libre identifican al perfil de los agresores: “Los que nos están asaltando, hiriéndonos de bala, los que nos están matando, son chamacos entre 15 y 20 años”. Los delitos registrados abarcan homicidios, lesiones por arma de fuego o arma blanca, privaciones de la libertad y robos.
Ante la ausencia de un Estado de derecho, muchos conductores optan por no denunciar los robos violentos para poder seguir trabajando, bajo la premisa de que los delincuentes serán liberados en meses. En el caso de Erick, su familia recibió solicitudes de dinero a cambio de su liberación y, al acudir a la última zona donde marcaba el GPS del vehículo, un grupo armado les disparó en una gasolinera BP cercana. Debido a esto, Erick no presentó denuncia y no hubo investigación.
Mientras tanto, en el caso de Luis Eduardo Camacho, los investigadores cuentan con información de GPS del vehículo y han obtenido imágenes de una cámara de seguridad próxima al lugar de los hechos. Frente a este escenario de inseguridad, los conductores se protegen entre ellos y rastrean sus autos robados a través de redes de apoyo, expresando únicamente un “ojalá” ante la situación.