Por Redacción
Quintana Roo, 21 de marzo de 2026.- La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo realizó una gira de trabajo por el estado de Quintana Roo, donde declaró los tres primeros destinos de turismo comunitario del país y supervisó los avances del puente Nichupté en Cancún. Durante la visita, que incluyó un recorrido por Tihosuco, pueblo histórico de la Guerra de Castas, la mandataria anunció la implementación de nuevos programas sociales y de infraestructura para la región.
En el marco de la política de turismo comunitario, la jefa del Ejecutivo oficializó el reconocimiento de tres zonas piloto: Maya Ka’an en Quintana Roo, el Camino del Mayab en Yucatán y los pueblos mancomunados de Oaxaca. Esta medida busca integrar a las comunidades locales en la cadena de valor turística, promoviendo un modelo de desarrollo que prioriza la conservación cultural y ambiental.
Respecto a la infraestructura en la zona hotelera de Cancún, Sheinbaum inspeccionó el proyecto del puente Nichupté, una obra de 11 kilómetros de longitud destinada a mejorar la conectividad y descongestionar el tráfico en el destino turístico. Sebastián Ramírez, director general del Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur), acompañó a la presidenta en la supervisión de los trabajos.
Adicionalmente, la administración federal presentó una serie de programas de bienestar dirigidos a la población local. Entre las iniciativas destacadas se encuentran la Pensión Mujeres Bienestar, la beca Rita Cetina para estudiantes, apoyos para la adquisición de útiles y uniformes escolares, así como el programa Salud Casa por Casa, enfocado en la atención médica preventiva.
La gira presidencial también tuvo un componente histórico al incluir la visita a Tihosuco, localidad emblemática por su papel en la resistencia maya durante el siglo XIX. La presencia de la presidenta en este sitio subraya la importancia que el gobierno federal otorga a la memoria histórica y la reivindicación de los pueblos originarios en la península de Yucatán.
Con estas acciones, el gobierno busca consolidar una estrategia de desarrollo integral para el sureste mexicano, combinando la inversión en grandes obras de conectividad con políticas sociales directas y el fomento de alternativas económicas sostenibles para las comunidades indígenas.