Lázaro Cárdenas, 27 de marzo de 2026.- El asesinato de dos docentes en una preparatoria de este municipio michoacano, perpetrado por un estudiante de 15 años, ha llevado a la presidenta Claudia Sheinbaum a plantear la necesidad de abrir un debate nacional sobre si los menores que cometen homicidios deben ser juzgados como adultos. El hecho ocurrió el martes 24 de marzo en el Colegio Antón Makárenko, donde el agresor, identificado en redes sociales con el alias “@vodka.om” y señalado como hijastro de un elemento de la Secretaría de Marina, atacó a las profesoras Tatiana “N” y María del Rosario “N”.
Durante su conferencia matutina en Palacio Nacional, la mandataria calificó el suceso como “muy doloroso” y expresó que es un tema que “se tiene que discutir en nuestro país”, aunque aclaró que no se trata de una propuesta formal inmediata, sino de una conversación necesaria ante la gravedad de los hechos. Sheinbaum señaló que existe posturas divididas entre quienes consideran que quien quita la vida debe ser sancionado como adulto independientemente de su edad, y quienes piensan lo contrario, por lo que consideró importante ventilar el asunto públicamente.
De acuerdo con reportes periodísticos, el adolescente ingresó al plantel educativo portando un fusil de asalto AR-15, el cual trasladó en una funda de guitarra. La investigación indica que el arma contaba con un cargador con capacidad para al menos 40 balas al momento de la detención del implicado. Previo al ataque, el menor habría difundido mensajes en sus redes sociales con frases como “Hoy es el día” y mostrado interés en contenidos relacionados con violencia escolar y la subcultura conocida como “incel”, aunque las autoridades aún investigan la veracidad y el alcance de estas afiliaciones.
Como respuesta inmediata al tragedy, la Secretaría de Educación Pública (SEP) ordenó la suspensión de actividades en el colegio afectado mientras se realizan las diligencias correspondientes. Las víctimas, cuyas identidades completas se reservan bajo la ley, fueron atacadas de manera directa al interior de la institución, un acto que ha generado conmoción en la comunidad educativa y en la sociedad michoacana.
La presidenta instruyó revisar si existen patrones similares en otros hechos recientes de violencia juvenil en el país para determinar si hay similitudes en las situaciones sociales o psicológicas que enfrentan los jóvenes. Asimismo, mencionó que su gobierno trabaja en un programa de salud mental que busca ampliarse a niveles de secundaria y educación media superior, con el objetivo de prevenir la repetición de casos aislados de esta naturaleza.
El caso ha puesto sobre la mesa las limitaciones actuales de la Ley Nacional del Sistema Integral de Justicia Penal para Adolescentes, la cual establece penas máximas de internamiento diferenciadas por edad. Mientras la Fiscalía General del Estado lleva a cabo las investigaciones pertinentes para esclarecer los motivos y el origen del armamento, el debate jurídico y social sobre la imputabilidad de menores en delitos de alto impacto cobra fuerza en la agenda pública nacional.