Bushehr, 28 de marzo de 2026.- La central nuclear iraní de Bushehr fue blanco este viernes de un tercer ataque, según informó la agencia oficial iraní Fars y confirmó el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). Las investigaciones preliminares indican que el proyectil no causó víctimas ni daños materiales o técnicos en las distintas partes de la instalación, la cual se encuentra en condiciones normales de operación sin fugas de radiación.
El director general del OIEA, Rafael Grossi, expresó su profunda preocupación por la actividad militar en las proximidades de la central, advirtiendo sobre el riesgo de un grave incidente radiológico si el reactor resultara dañado. Este nuevo incidente ocurre diez días después de los dos anteriores, en un contexto donde autoridades iraníes han denunciado que atacar instalaciones nucleares pacíficas constituye una violación de las normas internacionales.
En el ámbito diplomático, existen versiones contradictorias sobre el estado de las negociaciones. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que Irán está deseando llegar a un acuerdo y anunció la postergación de su ultimátum hasta el 6 de abril para dar espacio a las conversaciones. Sin embargo, altos cargos iraníes han negado previamente estar negociando en los términos de Washington, asegurando que el conflicto solo terminará bajo las condiciones de Teherán.
La tensión se refleja en los mercados energéticos debido al cierre del estrecho de Ormuz. El precio del petróleo Brent alcanzó los 112.57 dólares por barril, mientras que la mezcla mexicana superó la barrera de los 100.01 dólares por barril. Aunque el enviado especial Steve Witkoff aseguró que hay barcos pasando por el estrecho, otras fuentes indican que la vía permanece cerrada, lo que ha disparado las alertas inflacionarias a nivel global.
La escalada bélica ha tenido repercusiones en otros frentes. El grupo hacker Handala Hack Team se atribuyó la filtración de correos electrónicos personales y fotografías del director del FBI, Kash Patel, como represalia por los bombardeos. Asimismo, el Ministerio de Deportes de Irán prohibió la presencia de sus selecciones y clubes en países considerados hostiles, medida que afecta compromisos deportivos internacionales ante la imposibilidad de garantizar la seguridad de los atletas.