Cabo Cañaveral, 29 de mayo de 2026.- Un cohete New Glenn de Blue Origin protagonizó un aparatoso estallido en las instalaciones de pruebas ubicadas en Florida. El incidente ocurrió durante una prueba estática en tierra previa a su lanzamiento, específicamente mientras se ejecutaban los encendidos de verificación en la plataforma de lanzamiento ubicada en Cabo Cañaveral.
El suceso tuvo su origen a raíz de una anomalía crítica en los sistemas de propulsión principales del aparato en tierra. A pesar de la detonación masiva en la rampa, no se registraron personas fallecidas ni heridas, y no se notificaron víctimas mortales ni personal herido en las inmediaciones del complejo aeroespacial.
Evaluaciones iniciales de los daños materiales estiman una pérdida económica de aproximadamente 200 millones de dólares. La destrucción total del hardware obliga a una meticulosa reconstrucción de la infraestructura dañada en la rampa y a una auditoría completa de los procesos de ensamblaje.
Equipos de ingenieros de la firma espacial iniciaron una investigación exhaustiva con el objetivo de determinar las causas precisas que provocaron el fallo en los componentes internos del cohete. Simultáneamente, las autoridades federales y los ingenieros de la compañía recopilan datos telemétricos con el fin de desglosar las variables exactas que provocaron la explosión.
La NASA emitió una advertencia respecto a las implicaciones de este fallo. La agencia estadounidense señaló que el retraso derivado de la investigación y la pérdida del vector posee el potencial de afectar de forma directa el cronograma establecido para el programa lunar.
Las consecuencias financieras y operativas alterarán la agenda de lanzamientos programada para la segunda mitad del año. El megacohete New Glenn constituye la apuesta principal de Blue Origin, la firma fundada por Jeff Bezos, para competir en el mercado de lanzamientos comerciales de gran capacidad y misiones hacia la órbita terrestre.