Por Redacción
Washington, 19 de marzo de 2026.- La revisión programada del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) comenzó este día en la capital estadounidense, marcada por la incertidumbre sobre posibles modificaciones a los aranceles y las reglas de origen. El encuentro se lleva a cabo bajo la presidencia de Donald Trump en Estados Unidos, quien ha impuesto recientemente gravámenes a México y Canadá, argumentando la necesidad de frenar el tráfico de fentanilo, lo que añade presión a las negociaciones comerciales.
En la mesa de diálogo participan figuras clave como Claudia Sheinbaum Pardo, presidenta de México, y Marcelo Ebrard, secretario de Economía, quienes buscan defender los intereses comerciales mexicanos frente a las nuevas exigencias de Washington. Por parte de Estados Unidos, Jamieson Greer, representante comercial, lidera las discusiones que podrían redefinir el flujo de mercancías en Norteamérica.
El contexto de esta revisión está influenciado por el Informe Anual de Evaluación de Amenazas 2026, emitido por la Oficina del Director de Inteligencia Nacional de EE.UU. (ODNI), el cual pone de manifiesto las preocupaciones de seguridad que la administración Trump utiliza como base para sus medidas proteccionistas. Aunado a esto, la presencia de Kenneth Smith Ramos, exjefe de la Negociación Técnica del T-MEC, subraya la importancia técnica de mantener la estabilidad del acuerdo firmado en 2020.
Ante las acusaciones de facilitar el tránsito de drogas, el gobierno mexicano ha comenzado a implementar medidas para proteger las cadenas de suministro norteamericanas, enfocándose especialmente en filtrar mercancías provenientes de Asia que podrían ser utilizadas para evadir los controles fronterizos. Esta estrategia busca mitigar los riesgos de nuevas sanciones arancelarias que podrían afectar la integración económica regional.
La revisión del T-MEC, prevista originalmente para 2026, se convierte así en un punto de inflexión para la relación trilateral. Mientras no se han hecho públicas propuestas concretas de cambio en las reglas de origen por parte de Estados Unidos, la postura del gobierno de Donald Trump sugiere que el comercio seguirá siendo una herramienta de presión política. La falta de detalles sobre la posición oficial de Canadá y las propuestas específicas de Washington mantiene a los analistas en espera de definiciones que impactarán la economía de los tres países.